Cuando estaba en enseñanza media,
no tenía la menor idea que algún día iba a ser un religioso en la Congregación
de Santa Cruz. Viví en un pueblo de 398 personas en Los Estados Unidos. Asistí
en un colegio público de nuestro pueblo. No sabía que existía un grupo de
personas con la categoría de “hermanos religiosos. Cuando me gradué de nuestro
colegio, fui a una ciudad donde conseguí un trabajo en una compañía grande
haciendo varios oficios de menor importancia. Recuerdo que, camino a mi trabajo,
cada día pasé por un colegio grande que indicó que estaba dirigido por los
Hermanos de La Salle. Pensé que ellos fueron un grupo protestante. En mi colegio básico de la parroquia en mi
pueblo, nadie nos mencionó que existía un grupo como los Hermanos religiosos.
Solamente escuchamos que había religiosas y sacerdotes en la Iglesia.
Por casualidad, había una persona
de mi pueblo que entró a la Congregación de Santa Cruz. Un día encontré, en su
casa, un tríptico sobre los Hermanos de Santa Cruz. Al principio no me motivó
la descripción de la vida de un hermano. Pero un día llegó la pregunta muy
fuerte en mi mente ¿Por qué no ser un hermano de Santa Cruz? Leí nuevamente el
tríptico, una y otra vez, al final me despertó una curiosidad. Decidí a buscar
más información. Escribí al Director de Vocaciones y eventualmente tenía una
reunión con el. Decidí entrar para averiguar la vida de los hermanos. A mi
sorpresa, me sentí en casa desde el primer día.
Ahora, soy hermano de Santa Cruz
por más de 50 años. Al realizar una reflexión de mis años anteriores, estoy tan
agradecido por encontrar este tríptico. En mi vida religiosa, he tenido la
oportunidad, no solamente de crecer en mi vida de fe y educación, pero también
de trabajar junto a otros hermanos y sacerdotes en el servicio a otras
personas.
De lo que estoy más impresionado,
de nuestra congregación, es la flexibilidad que han tenido hacia mi, en darme
tantas oportunidades y apoyo para crecer, incluso llegar a niveles que nunca
había pensado, y que pudiera alcanzar. Siento que todos nosotros, los
religiosos de la congregación estamos unidos, caminando en la misma dirección
aunque muchos de nosotros hemos tenido la libertad de seleccionar varios
caminos diferentes, para llegar a un mismo destino, servir a la Iglesia y a
Santa Cruz. He tenido la oportunidad de vivir con otros religiosos que me han
apoyado y desafiado para seguir creciendo en mi camino de conversión.
Al visualizar mi vida en Santa
Cruz, puedo decir que he tenido varias oportunidades de trabajo y servicios, en
la educación secundaria, en salas de clases; he trabajado con otros en
proyectos de rehabilitación de adolescentes. He vivido, y espero seguir ayudando
a jóvenes abandonados y abusados. He colaborado con otros religiosos y laicos
en la preparación y distribución de alimentos para enfermos postrados. Hoy
trabajo en la formación de talleres educativos para adultos en nuestra
Parroquia de San Roque, en Peñalolen.
En fin, me siento agradecido por
el aporte y ejemplos de otros miembros de la Congregación de Santa Cruz, y de muchos laicos, con quienes he colaborado y
me animan en mi camino de fe y orgulloso ser un parte de una organización como
es la Congregación de Santa Cruz.
Hno. Donald Kuchenmeister,CSC
Casa de Formación – Santa Cruz
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